Nuestra Historia

Como resultado de la Revolución Industrial en el Siglo XVIII, se dio un auge mayor hacia la clase burguesa, integrada por comerciantes, banqueros y hombres de negocios, quienes comenzaron a formar sus propias agrupaciones a fin de protegerse y desarrollar sus propios intereses.

Nuestro país no pasó desapercibido por este proceso, según el historiador Vladimir de la Cruz, en su libro: “Las luchas Sociales en Costa Rica”, en la segunda mitad del Siglo XIX se dieron dos tipos de organizaciones sindicales: las sociales mutualistas que surgieron en 1852 caracterizándose anti patronales y las Sociedades de Artesanos Trabajadores, que surgieron a finales de ese mismo siglo y su comportamiento era de sindicatos que luchaban por una legislación laboral y social.

En 1886 se constituyó la Sociedad Mutualista de Artesanos de Panadería y para el año de 1900 se transformó en la “Sociedad de Socorro Mutuo de Panaderos”.

Con el transcurso del tiempo, surgieron los Colegios de Profesionales tales como: el Colegio de Abogados y el Colegio de Médicos y Cirujanos, los cuales ofrecían protección y seguridad a sus agremiados y así también un alto nivel de profesionalización a través de los centros recreativos, bibliotecas y cursos de actualización profesional.

En nuestro país, tras la promulgación de las leyes tributarias en el gobierno del Presidente Alfredo González Flores y la fundación del Banco Internacional de Costa Rica, la nación se vio en la necesidad de formar Contadores que pudieran llevar los libros de contabilidad y teneduría en las diferentes empresas privadas y públicas de la época.

De esta manera comenzaron a surgir varias escuelas, dedicadas a formar profesionales en el área de la contabilidad. En 1920 el Liceo de Costa Rica fue una de las instituciones que formó los primeros Contadores, asumiéndolos más tarde la Escuela Manuel Obregón.

En 1939 el grupo de Contabilistas era numeroso, lo que obligó a los contadores a agremiarse para defender sus intereses y derechos, buscando un amparo que los hiciera valer como profesionales calificados y que su trabajo fuera bien remunerado. Así las cosas, fue como nació la Facultad de Contabilistas Profesionales de Costa Rica.

En el período de 1940 y 1947 mientras se preparaban los nuevos profesionales en Contaduría Pública y con vista en la nueva Legislación Tributaria, promulgada por el gobierno del Presidente Teodoro Picado (período 1944-1948), en el país no existía un colegio que agremiara a estos profesionales, por lo que fue necesario tomar el grupo de los Contadores incorporados a la Facultad de Contabilistas de Costa Rica y equipararlos al nivel de Contadores Públicos, naciendo así el Colegio de Contadores Públicos de Costa Rica en el año de 1947.

El proyecto de ley fue redactado por el señor Misael García Picado en conjunto con varios compañeros de la facultad, bajo la dirección del Lic. Alfredo Zúñiga Pagés, miembro incorporado a la facultad. El proyecto fue enviado al Congreso de la República y promulgada el 2 de marzo de 1951, bajo la Ley No. 1269.

En esta forma el Colegio de Contabilistas de Costa Rica nació a la vida institucional de la República con la categoría de profesionales y a partir de ese momento, perdió vigencia la histórica frase de don Misael, en la cual irónicamente los Contadores se autodenominaban: “escribientes de escritorio”.

Posterior a la promulgación de la Ley, se procedió a estructurar la Corporación y se convocó a la primera Asamblea el 7 de junio de 1951, con sede en la Facultad de Contabilistas, ubicada en un viejo edificio de modesta construcción, cerca de la antigua Embajada Americana.

Luego las oficinas fueron trasladadas a los Altos de la Farmacia Jara, situada en avenida 3, calle Alfredo Volio. Allí se trataron asuntos muy importantes y se estructuró el Colegio de acuerdo a la Ley.